
El argumento en contra de los libros electrónicos ya ha sido dado, y de manera elegante, por muchas personas, entre ellas Nicholson Baker, en la revista The New Yorker hace unos cuantos años. Baker llamó al Kindle de Amazon, con memorable menosprecio: “el aparato de gimnasio casero de los amantes de los libros: algo costoso que, cuando uno se compromete con él, te obliga a hacer más de lo que hubieras querido hacer”.


Tu Empresa